Son muchos los movimientos que están surgiendo en nuestro país a raíz del problema de la vivienda. La especulación y los fraudes urbanísticos están consiguiendo que la compra de una vivienda se esté convirtiendo en un lujo traducido en hipotecas que duran toda una vida. La juventud lo ve cada vez más oscuro o la hipoteca cada vez más eterna, pero ¿por qué no hay una cultura de alquiler en este país?
Poseer una vivienda propia proporciona una seguridad y estabilidad que por casi toda la población es bien deseada, pero si los precios de las viviendas están por las nubes y siguen subiendo es porque la gente joven no renuncia a poder adquirir una vivienda, si hay que pagar más por comprar se paga, el alquiler está visto como tirar dinero, y en parte es lógico.
Gran cantidad de propietarios de viviendas en alquiler pagan la mensualidad de su hipoteca con el precio del alquiler. Cuando haya pasado un tiempo y la hipoteca esté completamente pagada, el propietario sólo obtendrá beneficios y puede hasta retirarse. Cuesta lo mismo comprar que alquilar, así que tan sólo alquila quién está en una ciudad de forma temporal, por estudios o por trabajo y compartiendo piso, son menos los que deciden vivir una vida de alquiler.
Pero ¿cómo ha conseguido el precio de alquiler en el mercado igualar al de compra? La respuesta a esto creo que en parte la tienen las segundas viviendas vacías. Aproximadamente el 15% (Octubre 2005) de las viviendas españolas están vacías, por diferentes razones, de las que algunas estará justificada su situación y otras que simplemente están siendo utilizadas para especular.
Si todas estas viviendas se ofrecieran en alquiler, el efecto producido sería un aumento considerable de la oferta de alquiler, y esto por la ley de la oferta y la demanda repercutiría en un descenso del precio del alquiler hasta que el precio se adaptase a la demanda. En términos reales, más gente viviría de alquiler.
Pero como el alquiler de vivienda y la compra pueden ser considerados bienes parcialmente sustituibles, quién vive de alquiler no paga una hipoteca y habrá gente que decida vivir de alquiler toda la vida, esto repercutiría en una disminución de la demanda de compra de vivienda.
Por la misma ley de oferta y demanda, si la demanda disminuye, el precio disminuye también, o al menos deja de crecer.
Uno de los problemas que nos encontramos a la hora de tomar medidas en el asunto es la veracidad de los datos que manejamos. Parte de las viviendas que se cuentan como vacías realmente no lo estaban porque el censo pasó varias veces cuando nadie se encontraba en el domicilio o algunas que cuentan como ocupadas, realmente no lo están.
Pero la solución real del problema de las viviendas vacías pasa por conseguir que las personas que cuentan con una segunda vivienda desalojada pasen a alquilarla. Hay distintas iniciativas como esta realizada en el País Vasco que “premia” a quién decide alquilar su segunda vivienda desalojada con ayudas para rehabilitarla y sanearla, pero ¿por qué no intentar también la solución en el sentido contrario?
Si se aplicase un impuesto sobre las segundas viviendas desalojadas mucho mayor que se aplique en la actualidad muchos pisos dejarían de ayudar a la especulación inmobiliaria y entrarían dentro del mercado. Este impuesto tendría que ser considerablemente alto, y creo que estaría justificado debido a lo necesario de una vivienda, a que cómo se dijo antes, es un derecho constitucional. ¿Por qué no se aplica? Tal vez por lo impopular que resultaría entre la población que se viese afectada por él, los que tienen más de una vivienda.
La solución además de pasar por construir más viviendas cada año, también necesita que seamos eficientes con las viviendas que ya existen y con el censo de estas, porque si no conocemos la situación actual no podremos actuar, y tampoco podemos permitirnos ese derroche de viviendas para que unos cuantos hagan el negocio de su vida. Uno de los pocos negocios que se saben hacer en este país, especular.